lunes, 18 de abril de 2016

Nadie, nunca, nada, no

Tristes cuerpos gloriosos
que entierro en cada esquina.
Como cementerios silenciosos
los muertos todavía miran.
Sistemas y cordilleras blancas
cadavéricas por todas partes.
Abro la puerta del suicidio:
la habitación abarrotada,
y no hay nadie.

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