lunes, 21 de noviembre de 2016

Nacer el domingo y morir el lunes

Mi corazón es un autorretrato
de torpe fondo cambiante.
Confuso, sinuoso, tarde…
Ligero azul anaranjado.

Cuando sosegado me lo arranquen
se calará, no calará,
ansioso y quieto se parará.
Sólo habrá sangre.

Con sus manos sucias estrujarán
los restos de un desierto y
cuando de los vestigios fúnebres

pulvericen hasta el mal,
se alzará de entre los muertos
el triste latido de mis lunes.

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